Uncategorized

Examen de Matemáticas

El pasado jueves llegó al colegio un nuevo alumno de Colombia. Por edad le corresponde entrar en 4° de la ESO, pero como los sistemas educativos de cada país son diferentes, el jefe de estudios de 3° y 4° de la ESO se ve en un dilema. ¿Qué curso es el más apropiado para este alumno?

Incorporarle en 4° de la ESO sin un nivel suficiente de matemáticas sería condenarle a pasar un año de tribulaciones para conseguir graduarse exitosamente de la ESO. Si por el contrario se le incorpora en 3° de la ESO, significaría compartir clase con alumnos más jóvenes y retrasar su desarrollo psicosocial. Con el objetivo de poder tomar una decisión más informada, el director de estudios me ha dado un examen de 3° ESO de matemáticas, y me ha pedido que me siente con el alumno y vea que tal anda en Matemáticas.

Con muy buen juicio me ha pedido Javier, que así se llama el director de estudios, que le examine de Matemáticas para hacerse una mejor idea en que curso incorporarle. Y es que las competencias más importantes en esta etapa son, a mi parecer, la matemática y lingüística. Con una capacidad matemática adecuadamente desarrollada, las otras asignaturas de ciencias en esta etapa son sencillas de seguir, y en caso necesario remontar. Esto es así, porque en la práctica el tipo de problemas que tienen que aprender a resolver resultan sencillos si el alumno ha interiorizado suficientemente los conceptos básicos de algebra, geometría, y a plantear y resolver problemas. También facilita enormemente su adaptación al curso una competencia en lengua adecuadamente desarrollada, ya que habitualmente los problemas que tienen, al resolver por ejemplo problemas de Física o Química, vienen determinados en gran parte por una compresión oral y escrita deficiente: muchos alumnos no entienden qué diablos se les está pidiendo hacer.

El examen ha sido un desastre. En primer lugar, el alumno no sabía resolver ecuaciones algebraicas de 2° grado: no conocía la famosa formula. Tampoco pudo resolver ecuaciones un poco complicadas de 1° grado. En este caso, el problema era que se armaba unos líos tremendos a la hora de realizar operaciones de algebra básicas, y las hacía mal invariablemente. También era zurdo, y tenía un problema claro de caligrafía. Escribía, por ejemplo, las x de las ecuaciones muy parecisas a los signos de sumar, con el resultado de que al pasar de una ecuación a otra desaparecían algunas x. También coeficientes y números, al ser prácticamente ilegibles, cambiaban de valor. El resultado final es que dudo de que pueda resolver exitosamente ningún problema de un examen de 3° de la ESO.

Al final, gran parte de los 40 minutos que he empleado con él los he dedicado a enseñarle como resolver ecuaciones de 2° grado, operar con polinomios, y a darle unos consejos básicos sobre la importancia del orden y de escribir legiblemente ecuaciones. Espero que estos consejos no hayan caído en saco roto, y que al menos a partir de ahora haga un esfuerzo en escribir con claridad.

Me he encontrado más tarde con el alumno en clase de Física y Química de 4° de la ESO. Al parecer, el alumno ha sido ya incorporado a esta clase. En clase, estaba con los brazos cruzados sin hacer nada hasta que le he recomendado que al menos escriba las soluciones de los problemas que se estaban resolviendo. Quizás si le ven con muchos problemas le acaben mandando a 3° de la ESO. Ya veremos en marzo. Yo creo que va a tener un año muy difícil en 4 ° de la ESO.