He decidido dedicar mi primera entrada a este blog a lo que más me ha llamado la atención en mi primera experiencia como docente en prácticas en un centro de formación profesional. La metodología empleada en el centro, basada en el aprendizaje mediante retos ha sido la gran sorpresa positiva de esta primera semana.
Ya estaba previamente informado sobre cómo funcionaba este módulo. Es algo que quería ver. Además, creía que conocía de primera mano este tipo de metodologías. Durante mi formación he sido alumno de una asignatura de mucho peso que se repite cada año de la carrera que lleva como nombre proyectos. En esta asignatura, los alumnos tienen que proyectar, o dicho de otra manera, tienen que resolver el reto propuesto por el docente que consiste en darle forma a un espacio en el lugar propuesto y con el programa de necesidades propuesto. Todo funciona mediante correcciones periódicas y unas pocas clases magistrales.
Pero, lo que he podido apreciar esta primera semana es muy diferente respecto a la asignatura de proyectos y de ahí mi grata sorpresa. Los alumnos trabajan por grupos en una especie de aula-taller y las asignaturas que no son FOL e inglés se imparten de forma conjunta integrándose en el reto. Todos los grupos tienen asignado la realización de un mismo reto, y la mayor parte del horario lectivo están trabajando en el proyecto de forma totalmente autónoma.
La autonomía y el dinamismo con el que trabajan los alumnos es lo que más me ha impresionado; se auto-gestionan para casi todo. Mueven mesas, buscan material en el almacén, se suben a la escalera y solamente consultan a los profesores cosas concretas en las que tienen dudas. Parecen estar muy motivados, mucho mas que asistiendo a clases magistrales.
Me parece una experiencia muy cercana a lo que pueden ser las tareas que tendrán que realizar en una empresa, donde van a tener que buscarse la vida en muchas ocasiones sin tener a alguien constantemente dictado los pasos como ocurre habitualmente en educación basada en otras metodologías.

